miércoles, 2 de febrero de 2011

Oportunidades

Siempre sostengo que para actuar,  a lo menos se tienen dos opciones y que entonces nada debiera ser tan complicado pues se tienen dos miradas, dos acciones, dos consecuencias… supongo que de algo sirven dos ojos, dos manos, dos hemisferios…y a veces dos es mejor que uno.

Cuando de vulneraciones se trata, aparece la percepción que no hay opciones para poder decidir, que la vida es tal como se presenta y que casi por inercia se actúa.. Y en cierta manera hay algo de verdad en ello, adolescentes que crecieron adoleciendo, que se desarrollaron llenos de carencias y necesidades, que no tuvieron opciones, porque un otro les presento el mundo sin oportunidades.

Una de las grandes vulnerabilidades de la infancia es la dependencia con algún adulto, tanto física, afectiva y psicológicamente y no es que se requiera de toda una familia, sino tan solo de una persona. Podemos inferir que la potencialidad de adquirir adecuadas capacidades personales se da por los contextos e historias de vida.

La actitud diligente de los padres es indispensable para la configuración, desarrollo y organización del cerebro cuando se es pequeño, la falta de cariño, estimulación y empatia altera todo el desarrollo del sistema límbico. Lo que en el futuro se traduce en: trastornos sensoriales,  falta de empatía, dificultades en la regulación de las emociones, agresividad y en trastornos emocionales, encontrándonos con niños y adolescentes que presentan dificultades para  encontrarle el sentido a las experiencias y verbalizarlas, alteración de las capacidades para reflexionar, tener proyectos, tendencia a pasar al acto, dificultades para manejar la frustración… nos parecen conocidas estas descripciones?

Parece que hablamos de los mismos niños, niñas y adolescentes que ingresan a nuestros programas. Entonces, nuestro trabajo, en qué se basa? En ofrecer esas oportunidades?, en empoderar al otro para que encuentre y ofrezca esas opciones? En generar un vinculo que asegure el éxito de las intervenciones, en alcanzar la tan anhelada empatía?

Revisemos nuestros propios discursos respecto de las vulneraciones de derechos de todos los niños y niñas, respecto de la responsabilidad penal adolescente, no solo nuestros usuarios, pacientes o clientes, sino de ellos en general como sujetos de derechos, como victimas de vulneraciones, como sujetos de intervención.

Por el momento, lo que hago es tomar aquello de nuestras prácticas que fortalece el vínculo con el otro, que genera resultados inesperados y compartirlo. Apartar las construcciones sociales llenas de ideologías que invaden los discursos de igualdad y ver el mundo como uno solo y no como separado entre los que tienen oportunidades y los que no.

Maria Pia Ortega

Psicologa, Magister en Psicoterapia Clinica y trabajo como directora  en el Programa de Intervencion Breve PIB La Ligua, V region.

1 comentario:

  1. La intervención temprana puede tener buenos resultados, como ha sido demostrado en programas como el SNAP canadiense (Stop Now And Plan), que interviene con niños bajo la edad de responsabilidad penal juvenil (12 años en Canadá).

    Sin embargo, cuando un adolescente comete un delito, debo decir que no sólo deben abordarse las numerosas vulneraciones a sus derechos que seguramente ha tenido, sino además la responsabilidad que le cabe en hechos repudiables, que desconocen los derechos de las demás personas. No olvidemos que muchos niños y niñas son vulnerados en sus derechos, pero no todos, sino una pequeña fracción de ellos, llegan a cometer delitos. Reinserción social implica alcanzar el reconocimiento de los derechos de las demás personas, tal como lo indica el artículo 40 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

    Felicitaciones a los realizadores de este blog, visiten también: http://genero-infancia-adolescencia.blogspot.com, http://justiciapebaladolescente.blogspot.com y http://www.puentesconsultores.cl.

    Un abrazo, y sigan adelante!

    Sergio Henríquez.

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